El verano
llegará de repente
cuando aún
huela a primavera
y el verde se adormece
bajo el sauce.
Te darás cuenta
después
de que los seres pequeños
lo anunciaran
y no estabas atento.
Son tan tenues las cosas
con que el mundo
nos advierte el movimiento
en el que vamos,
toda la tierra y todos
en un ciclo constante
entre la belleza
y la degradación.
Tan sutil el lenguaje
que hemos perdido
el suave don de pronunciarlo.
En fin, será
que no comprendemos
muchas cosas
pero te aseguro
que con un mínimo esfuerzo
se puede intuir
apenas
lo que siente
esa hojita última en el árbol.
Su rabia.
Su temblor.

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