Te dicen que sonrías,
que te vistas de una
determinada manera
y te dejes crecer el pelo
como toda una mujer.
Te dicen
que desgarres tu cuerpo
hasta que encaje
en el talle de rigor,
que cubras las canas
que le cuentan
tu edad al mundo.
Te dicen
que cruces la piernas
con pudor,
pero que mires
con ojos incendiarios.
Que no bebas de más
pero que finjas
que te achispas
lo suficiente.
Dicen, dicen….
Pero ya has pagado
el costo de crecer.
Llevas tatuado tu valor
en el corazón
por si lo olvidas,
así que ejerce
tu derecho a envejecer
como te dé la gana.

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