La luz estalla en los ojos
que miran el horizonte.
Himen inmenso.
El cielo preñado
de vetas distintas
condecora las nubes
que se deslizan
abrazadas por las llamas.
A lo lejos un avión
busca su destino.
Lienzo sin ángulos
en la tarde inmóvil
que acaricia el lomo
arcaico de las piedras.
Se respira una brisa
fina que sofoca
la ira de los insectos.
Silencio nuevo.
Un aura blanca
corona el volcán a lo lejos.
El día se despide.
Lentamente en el barrio
se encienden las luces
que espantan la soledad.

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