sábado, 11 de abril de 2026

PINTURA: ALEJANDRO OBREGÓN


Calles convertidas en un campo de batalla inspiran a Alejandro Obregón para realizar una especie de Guernica colombiana: Masacre del 10 de Abril (1948). Aquí se observan cuerpos desfigurados, rostros angustiosos y entre los sombríos colores resalta el vivo rojo de sangre, no es necesario el título que le puso para saber que está haciendo una denuncia explicita a la tortura de inocentes por cuestiones políticas.

Para representar esta escena, el artista usó una serie de elementos como la forma con la que plasmó a cada uno de los personajes que allí aparecen, empleando el cubismo, de tal manera que se ven diferentes partes del cuerpo como cabezas, brazos, pies y un cuerpo entero, con lo que logró transmitir la angustia de una masacre, donde el dolor y la muerte perseguían a quien estuviera involucrado.

“Fui al cementerio y me puse a dibujar cadáveres. Recuerdo un hermoso rostro de mujer con los sesos volados, la boca entreabierta y un gran diente de oro en la mitad de la boca, intacto el rostro y la tapa del cráneo en el carajo” (Alejandro Obregón). 

Otro elemento relevante es el color, el rojo con el que representó la sangre, el azul ubicado en el último plano de la escena para sentir como la noche y la oscuridad han caído sobre las desafortunadas personas en la masacre y los tonos cafés, negros, blancos y grises que refuerzan el sentimiento de muerte en cuerpos sin signos vitales, fríos y rígidos.

No hay comentarios: