¿Qué uno entre todos
si todos deberíamos
ir a una?
¿Qué todos
sino uno
en cada uno y todos
en cada uno
y en todos?
¿Qué ayer o mañana
sino siempre?
¿Qué nosotros
sino todos nosotros
y ahora?
¿Qué nombre
si no anónimo
para reconocernos?
El sol desgarra la niebla
que se empaña en cubrirlo,
como la memoria
disipa el olvido.
En toda muerte infligida
muere algo de todos,
cada mirada lo reafirma,
cada lágrima lo refleja,
cada calle es a sus pasos
lo que la realidad
es al milagro
de seguir soñando
con que la paz exista:
una verdad
que ha de estar
siempre presente
para que podamos
luchar por ella.

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