martes, 24 de marzo de 2026

POESÍA: FUGACIDAD


Habrá salido, tal vez, 

de su casa hace un rato.

No parece dirigirse

a ningún lugar en concreto. 

Da envidia verla

pasear su juventud

a estar horas sin rumbo, 

mientras cae

la tarde lentamente 

y vuelan los vencejos

en la luz que declina. 

Igual ha pasado por la plaza 

y habrá sumado su perfume

al aroma de las flores.

Tiene ganas de andar. 

Ahora, el azar la trae,

despacio, hasta mi espacio. 

Yo, aburrido, la veo venir. 

Tendrá veinte años apenas.

Camina con la gracia 

que regala la vida

a quien es bello y joven: 

gloria, breve del cuerpo;

milagro de lo efímero, 

que cifra en su relámpago

visos de eternidad. 

Ajena a mi mirada,

se va acercando. 

El oro del sol último 

brilla en su piel, en sus ojos, 

en el dulce desorden

oscuro de su pelo. 

En este instante, cruza

de una acera a la otra. 

No sabe que la observo,

que su fugaz presencia 

me hace feliz. 

Ahora pasará por la terraza

de la cafetería. 

Ya llega. Ya ha pasado. 

Y sigue. Y va alejándose.

Dentro de unos momentos 

doblará aquella esquina

y desaparecerá 

de mi vida para siempre. 

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