Con mesura se abre
lo inconsciente
y en lo infinito
el mundo alza su vuelo.
Siento cómo el juicio
se pronuncia;
con admiración
sigo su curso.
Sostenido
en un solo concepto
se erige vertical un edificio:
Y se une a miríadas
de estrellas
que una divinidad
lejana alumbra.
El Yo, por fuerza,
ha de reconocer
que sólo contiene
la verdad en la forma
y puede consumirse
en una llama fría.
Pero aunque
sean innumerables
las manifestaciones
de la forma,
nada puede separarlas
de la unidad.
En la más profunda
profundidad aparece,
soleado, el mundo.

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