jueves, 12 de febrero de 2026

POESÍA: UMBILICAL

 


A veces, en medio 

de una meditación,

vuelvo a despertar 

ahogándome.

No en agua, 

sino en una melancolía

de rostros 

que estuvieron conmigo, 

voces que he dejado

de escuchar,

porque mi corazón 

se ofreció a sí mismo

como jaula 

para cosas aladas.


De ahí vengo. 

Y si tengo que irme 

otra vez,

me iré desde ahí, 

partiéndome en pleno aire,

sangrando 

otra nueva llegada,

conteniendo el aliento 

bajo el silencio de todo.

Esto es lo que me tira 

de vuelta: 

una niña abriendo regalos, 

una confidencia infantil, 

un abrazo, 

aunque sea moribundo. 


Y un cabrestante enrollado 

como un cordón umbilical

arrastrándome hacia la orilla 

—atado de nuevo,

o atestado, recordando 

el empuje del engranaje

como una forma de nacer.

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