Lo que me figuro
será un barranco
por donde la sangre
fluye dócilmente
abriéndose paso
entre palmeras.
Lo que arrastra
son esquemas
que un día fueron
sustrato para alfombras,
alfileres precisos
que llevarse a la boca
en la espesura.
Todo se lo han llevado
los años, la saliva,
bajarse recuerdos
lo que queda.
Cavo surcos por el día,
volverán los charcos
con su desorden
a las alcantarillas
de mi cuerpo.
De la espalda de la tarde
brotarán tímidas ramas,
quizás nuevas ropas
para quitarme antes del mar.
En esta vida ya no seré
quien vuele de la mano
de alguien entre las nubes:
Prefiero volar solo.

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