jueves, 26 de febrero de 2026

POESÍA: HERA

 


Hera,

tu nombre suena 

a diosa antigua,

pero para tus dueños 

siempre ha sido

el sonido de tus patas

corriendo hacia sus brazos.

Resumir tu existencia

es muy sencillo

porque has sido vida

desbordándose en alegría.

Ahora descansas 

más de lo que juegas,

y el mundo parece caminar

demasiado deprisa

para tu paso extenuado

por la enfermedad

que poco a poco

te va apagando. 

Quienes te quieren miran 

y todavía estás ahí:

en tus ojos tibios,

en esa forma tuya

de buscar el calor

de quien te ama

aunque el cuerpo duela.

Si pudiéramos cambiar 

el curso del tiempo, 

tu familia cargaría 

gustosa con cada sombra

que intenta apagar tu luz.

Pero sólo puede darte

una voz suave,

una caricia lenta,

una presencia.

Y esperan que te vayas 

sabiendo

que fuiste hogar,

que fuiste risa,

que fuiste, precisamente

eso: familia.

Y cuando el silencio llegue,

no será vacío:

será tu recuerdo

corriendo libre,

sin dolor,

hacia un horizonte

donde nada te pese.

Hera,

gracias en su nombre

por haberlos elegido. 

Gracias por amarles

como sólo tú 

podrías haberlo hecho.

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