lunes, 2 de febrero de 2026

POESÍA: ADMIRACIÓN


Admiro a quienes aman 

y saben o tal vez 

tienen el valor de vivir

como desean,

e hicieron ‒o hacen‒ 

de cada día una celebración,

un arte, a pesar 

de saber que la vida,

eso que llamamos 

con enfermiza insistencia

o con tenacidad 

de visionarios, vida,

es las más de las veces 

algo mediocre,

triste, sucio, 

gastado y violento.

Admiro a quienes eligen 

como divisa de sus días

«El corazón me manda», 

destierran la indiferencia

y no desdeñan otra cosa 

que las pasiones tristes:

el menoscabo de sus vidas.

Y en una época tan sombría

como la que atravesamos, 

ponen pasión en el pasar 

de cada jornada.

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