Michael Cheval nació en Kotelnikovo, Rusia, en 1966. Sintió su pasión por el arte desde que era muy niño. En 1980, se trasladó junto a su familia a Alemania, donde se sintió impresionado por el arte europeo occidental y estudió pintura en Tukmenistán. Pronto comenzó su carrera profesional y desarrolló un estilo lleno de fantasía, un surrealismo mágico que nos transforma a un mundo lleno de fantasía.
Las pinturas de Cheval son realistas como fotografías, pero la imagen familiar es invadida y desplazada por lo irreal. Inviables esferas flotan bajo los arcos de las catedrales góticas, un violín se desliza por las tuberías, un sinnúmero de máscaras, que cambian continuamente y muestran a sus personajes en diferentes roles y tal vez también diferentes para cada uno de los espectadores que se encuentran entre el público. En las obras podemos notar su poder, su técnica brillante y sutil, y la grandeza y originalidad de sus conceptos. Compara sus pinturas con rompecabezas, cuya resolución depende del espectador.
Las influencias de Cheval están en los artistas del renacimiento italiano y los holandeses del siglo XVII y XVIII, en especial Vermeer y Gerard ter Borch... Pero sobre todo vino de la mano de dos maestros del surrealismo del siglo XX, Salvador Dalí y René Magritte, aunque él cree que su estilo está más cerca de lo absurdo y de la literatura de Beckett e Ionesco.



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