La ropa tendida
es un fusilamiento
de almas.
La ropa tendida
es el suicidio
de un espantapájaros,
la bandera de los barrios,
es casi tirar la casa
por la ventana.
La ropa tendida
es un enorme títere
que descansa,
un trueque de color
por humedad
y una muestra
de los restos
de pudor al sol.
Tender la ropa
es manejar la marioneta
de uno mismo
ante un vacío
que te interroga.

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