No sé si el mar soñó
con ser mar
alguna vez,
antes de serlo.
No sé si quiso
ser tan hondo,
si quiso ser dueño
de su misterio,
si fantaseó con perfilar
los rincones más profundos,
o si realmente
hubiera preferido
dejarse conocer completo.
No sé si quiso ser
dueño de la sal,
contener tantas despedidas,
tantos suspiros,
tantas heridas,
deshacer tantas huellas,
ser siempre recuerdo.
Pero miro al frente
desde esta orilla,
desnudo de juicio,
dispuesto a la vida,
y me lleno el corazón
de una paz tan poderosa
que es capaz de ordenar
mis tormentas favoritas.
Miro al frente y este océano
tan contundente
no parece que pida permiso
para romperse,
para recomponerse,
para cumplirse.
Si fracasó en su intento
de ser otra cosa,
nunca podré saberlo.
Pero algo me dice que
si hubiese soñado
con ser cielo,
estaría bañándome
en las nubes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario