Nací en un entorno
que no me correspondía,
así que reniego
del derecho de origen
por lugar de nacimiento
porque soy
mi propio origen.
A medida que crecía
me reafirmaba
en una tierra concreta
donde apoyarme,
y pude, definitivo,
ser aire y viento,
mar y lava,
tradición y acento.
Escapando de mí,
fui más yo mismo
y ya no dejé
de serlo nunca.
Si alguien piensa
algún día en la imagen
de mi cara
que mire a una isla
y su horizonte,
que atrapa en su perfil
raíz y horizonte.

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