Hoy hace un día de luz
como los días de feria
de cuando éramos niños.
¡Y ni la lluvia ni el viento
ni la distancia ni el barro
ni las lágrimas ni el hambre
podían romper su encanto!
Hoy hace un día de luz
como los días que nacen
de unos ojos, de unos labios,
hasta de un roce sin roce
que de improviso notamos.
Aunque no haya sido un roce;
aunque haya sido engaño;
aunque sólo fuera un sueño
de los sueños que olvidamos:
porque sueño sí que fue,
dulce sueño al fin y al cabo.
Hoy hace un día de luz
que salpica todo el campo.
Y las flores se han vestido
de blanco, rojo, morado…

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