jueves, 29 de mayo de 2025

REFLEXIÓN: TRAGEDIA EN EL HIERRO


Son aproximadamente las diez de la mañana y me llega al móvil un mensaje de que algo con muy mala pinta está ocurriendo en el puerto de La Restinga, en El Hierro. Se me encienden todas las alarmas mientras escucho la noticia en la radio y decido conectar la Televisión Canaria. Lo que veo en esos momentos es sobrecogedor, me obligo a mi mismo a respirar mientras contemplo en directo los desesperados intentos para sacar del agua a los pasajeros de un cayuco que ha volcado dentro mismo del puerto, a escasos metros de pisar esta tierra canaria que habían elegido en su terrible aventura para darle un sentido a sus vidas. Seres humanos de todas las edades, incluyendo bebés, que se atreven a cruzar el mar en espantosas condiciones y sin siquiera saber nadar en la mayoría de casos. Los intentos desesperados de los servicios de rescate, de miembros de ONGS, e incluso de pescadores herreños salvan muchas vidas... Pero no todas. Siete migrantes mueren ahogadas, entre ellas tres niñas. Y todo ello retransmitido en directo por unas cámaras que solo iban a grabar la rutinaria llegada a puerto de la enésima embarcación de este tipo cargada de inmigrantes, sin sospechar lo que ocurriría. Esta vez no ocurrió en alta mar, sino casi rozando tierra firme y en las aguas calmadas del interior de un puerto. Esta vez no ha sido un naufragio en soledad, sino que ha podido y podrá contemplarse en todos los medios de comunicación y las redes sociales. No nos merecemos esto. Ni los inmigrantes, ni los canarios. Nuestras islas han de ser sinónimos de vida, no de muerte. Se necesitan más medios, otros protocolos de rescate, otra manera de encauzar la emigración desde el áfrica subsahariana a Europa. 
Pero en estas reflexiones a vuela pluma sobre lo ocurrido, no puede quedar fuera un aspecto que dice muy poco de la catadura moral de algunos y algunas. En cuanto saltó la noticia en las redes, de inmediato se puso en marcha la repugnante reacción de esa parte oscura de nuestra sociedad que se ha dejado seducir por mensajes racistas y xenófobos de todo tipo. Y mientras se ahogaban los inmigrantes, había gente vomitando comentarios en facebook diciendo que les estaba bien empleado lo que les estaba pasando, que esto es una invasión y que no son tan pobres si tienen móviles y que las ONG que ayudan en los rescates o los atienden una vez están en tierra pertenecen a las mafias que trafican con ellos. Ni siquiera la muerte de semejantes aplaca por un día la guerra ideológica contra los más pobres, a ninguno de los que así se expresan les interesa lo más mínimo el hecho de que la mayoría de los extranjeros que llegan a Canarias lo hace por el aire, no por mar. 
En fin, que ha sido un día triste. En realidad, con las noticias que nos llegan últimamente, todos los días hay razones para que lo sean. Tristes, tristísimos días. Y esta página se viste de luto por una tragedia que nunca debería haber ocurrido. Como tantas otras anteriores a esta, pero que no fueron retransmitidas por televisión. 

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