domingo, 25 de mayo de 2025

POESÍA: SIN HOGAR


Los niños de las guerras 

son los planetas huérfanos. 


Los planetas errantes son mundos sin hogar. No tienen ni amaneceres ni ocasos porque, al contrario de los que más conocemos, estos planetas no se encuentran vinculados a una estrella. 


Cada vida desterrada 

y deshumanizada 

regresa a nuestro lado 

con su nada 

de material de archivo:


«Yo he dibujado un bombardeo que vi en San Sebastián durante la guerra» / «En este dibujo se ve la evacuación que hicimos en Gijón para venir a Francia», son las voces de las niñas Ángeles Benito, de 14 años, y Rosita Corral, 12 años, de Santander, niñas de la guerra civil española en la Colonia Infantil de Bayona, voces que atraviesan nuestras salas de exposiciones, pantallas y periódicos desde la periferia deshabitada y fría de la Historia, donde tantas vidas han sido succionadas. 

Mundos sin luz, huérfanos errantes, víctimas del llamado necesario equilibrio de fuerzas, que atan las conciencias y los miedos a inercia gravitacional del “sol que más calienta” (el decir popular, ya se sabe, siempre tan atinado). 


Me estremecen los vídeos 

y las fotografías

de los recién nacidos 

muertos bajo 

las bombas en Gaza,

o a punto de morir, 

tanto dolor y tanta soledad 

en cuerpos tan pequeños, 

que no entienden, 

porque nada han vivido:

muerte diminuta 

que se traga

en su horizonte de sucesos

todas las razones 

que cimentan

la civilización, densidad 

insondable del mal

expandiéndose 

de continente en continente, 

la más antigua,

terrible e incurable 

de las epidemias. 

Cada vida no cumplida 

regresa y pide cuentas

con su nada en la mochila, 

desde el amanecer 

del tiempo que tuvo 

y se pierde en una playa 

bajo cualquier marea 

inflada por las bombas,

la sed o el hambre. 

Cada vida de golpe 

desplazada de sí y de su futuro

orbita sin estrella 

en nuestro estómago 

y en la nada

de nuestra cobardía 

y de nuestra impiedad,

por los siglos de los siglos. 


Los planetas pueden ser expulsados de sus sistemas estelares solo por objetos más grandes. Se cree que los planetas quedan huérfanos y deben vagar por el Universo interestelar, cuando dos protoplanetas chocan entre sí. La fuerza del impacto es tan fuerte que expulsa por completo del sistema estelar al planeta ya huérfano. 


Por los siglos de los siglos, 

tanta orfandad, tanta muerte, 

tanta crueldad, tanta injusticia. 

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