Siempre serán más las cosas
que seguiré ignorando
que las que pueda aprender,
pero podría ―no lo niego―
dispersar mi ignorancia
con clases de luminiscencia,
trashumancia, artes fónicas
o de física cuántica.
Estudiar los preámbulos
de la entomología
con gusanos y larvas
que encuentre en mi camino.
Podría comenzar
un doctorado en toxicología
y hacer cursos endémicos
y cursos para avispas,
cursos para aprender
sin previo abismo
las cosas importantes:
a dormir como sueñan los gatos,
heredar su virtud para sacar
matrícula en el salto del tigre.
Y regresar al claustro
sin rasguños.
Podría ―por instinto― investigar
con fines barbitúricos,
qué bondad necesita el cerebelo
para seguir a flote,
encima de la cuerda sin caer
y aprobar el examen
de la serenidad y la calma.
Por ejemplo, podría aprender
a morir con lo puesto
y a sobrevivir,
porque es la única manera
de vivir muchas vidas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario