Se alzó pues Abraham,
cruzó los bosques.
Llevó consigo fuego
y un cuchillo.
Y mientras caminaban
ambos juntos,
preguntó así Isaac,
el primogénito:
«Padre, veo que llevas
hierro y fuego,
pero ¿el cordero
para el sacrificio?».
Abraham ató al joven
con cordajes
y construyó trincheras,
parapetos…
Al sacar su cuchillo,
de repente,
un ángel lo llamó
del Cielo y dijo:
"Retira ya tu mano
del muchacho,
no le hagas ningún daño.
Hay un carnero
atado a ese arbusto
por los cuernos;
ofrécelo mejor en sacrificio".
Pero el viejo rehusó,
mató a su hijo
y también ahora
los que se proclaman
sus descendientes
se han propuesto
exterminar a toda
la población de Gaza.

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