martes, 1 de abril de 2025

POESÍA: YO Y LOS DEMÁS


Estoy sentado aquí,

con el libro abierto

y los ojos cerrados.

Las gafas descansan

sobre la mesa, 

la vida entre paréntesis

y el tiempo -en la pared-

descontando minutos.

Siento que todo

es lo que parece:

el pan y los pensamientos,

el largo paseo de la mañana

las ganas de vivir,

el azogue en la voz

y nada en los bolsillos.

Uno a uno los días

y los sueños

-enhebrando su aguja

de bordar-

alimentan la línea divisoria

de la vida y la muerte,

penúltimo suspiro

de esta alegría en flor

en la que nunca es siempre. 

La luz duerme

en el cofre de hojalata

que enciende los recuerdos:

los poemas no escritos,

los besos no besados,

el furtivo paisaje,

las palabras de amor, 

la tristeza cierta

y el odio en una mirada.

Tengo la firme convicción 

de estar aquí 

para resucitarme cada día

y que los labios descorran

las cortinas

que cierran el silencio

solo cuando sea necesario.

Abro de par en par

el acertijo que me lleva

hacia más allá de yo mismo

y lanzo el corazón

sin prisas, pero sin pausa,

porque he de cumplir 

mi cuota de responsabilidad 

para con el resto del mundo. 

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