Pienso
en los que se perdieron
en un sombrío recodo
del tiempo
siendo tan pequeñitos
y ya nunca volverán
a ser quienes eran.
Las que tuvieron
mucho tiempo
para medir
el tamaño de la ausencia
con el cadáver
de su hijo en brazos.
Los que convirtieron
su cifra de silencio
en desolada esperanza
porque saben que morirán
más tarde o más temprano.
Pienso en sus ojos
que la luz no sacia...
Y no puedo dormir.

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