Querer ser de amor,
aunque a veces
la rabia me domine,
tener dolor y risa
poder hablar
del viento que agita
los frondosos pinos
y expande
los álamos gigantes,
del sol que madura
el trigo de mi pan,
del paisaje fiel
que en mi echó raíces
y del mar completo
donde mis redes tiro.
Ser así, perfecto
aunque yerre más veces
de las que quisiera,
y la luz otras tantas
me esquive,
aunque tantas otras
muerda el anzuelo,
que a menudo
se me seca la saliva.

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