Ha quedado mi cuerpo repartido
entre los cuatro vértices del viento,
me he dejado llevar, no me arrepiento,
y afirmo mi existencia; interrumpido,
extiendo los fragmentos con que vivo
a través de los puntos cardinales,
si me llega la lluvia creo mares,
con retales de viento fundo ríos.
No hay nada que defina al ser disperso
ni verbo que reviente sus canales,
es ley elemental del universo:
Dos brazos extendidos son venales
en que discurre la vida y nace el verso
y su luna es un mundo de cristales.

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