Hay grandes diferencias
no es el color azul
como una infancia,
ni las crestas espumosas
que se acercan a la orilla,
no es el salitre que sabe
como saben las mujeres
que lo aman,
no es su horizonte
confundido con el cielo,
ni la arena,
ni los bañistas que juegan
a ser felices.
Del mar
es su dolor,
los cayucos
que navegan sin puertos,
Ítacas ni esperanzas,
la victoria de todas
las medusas,
la mezquindad de las sirenas
que hacen prisión
sobre cuerpos
que no volverán a ver la tierra,
el laberinto de Ulises
sin Penélope.
De los seres humanos
la fuerza que obliga
al abandono del hogar,
la maldición del dios
del capital,
Wall Street bajando
el precio de la vida,
los niños de cuna sin teta.
De los seres humanos
la inhumanidad
de cada huérfano,
de cada matanza,
de los sueños truncados,
de la riqueza construida
sobre la rapiña a los demás.

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