Cuando un ser humano
como era nuestro amigo
vuelve definitivamente
a la tierra,
hay un rumor, una ola
de voz y llanto que prepara
y propaga su partida.
Las pequeñas raíces
dicen a los cereales:
«Se ha ido Jonay»,
y las parras ondulan
su nombre en las laderas
y luego el vino lo sabe.
Todo el pinar lo sabe
allá en la cumbre
y también las tabaibas
de las regiones costeras.
Las gotas de agua
lo transmiten,
la triste noticia corre
barranco abajo
hasta llegar a la espuma
de las olas.
De planta a fuego,
de fuego a humo:
todo lo que arde, canta,
florece, baila y revive,
todo lo permanente,
alto y profundo de nuestra
isla lo recoge:
timples y pájaros,
sueños y sonido,
la red palpitante
que une en el aire
todos nuestros microclimas,
tiembla y traslada
un coro funeral
hasta lo más profundo
y ardiente
de nuestros volcanes.
Y al final, el poeta
también lo escribe:
Porque el Liverpool se ha ido
y ha perdido a un amigo.

3 comentarios:
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♥️
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