Unos hombres de negro, mostrando imperativamente un papel en la mano, han entrado de pronto en el quirófano y gritan desaforadamente.
—¡Deje inmediatamente lo que está haciendo¡
—Pero si estoy en mitad de una colecistectomía.
—Usted no puede operar a nadie. No tiene la licenciatura en Medicina.
—¿Cómo? ¿Se han vuelto locos?
—No. Por fin le hemos pillado.Se le acusa de haber copiado en el examen de Matemáticas de 2º de Bachillerato. Ahora tenemos las pruebas, Peláez le ha delatado—dicen acercándome, de malos modos, el papel a la cara.
Me sacan del quirófano, rompen mi título de Medicina, anulan mi expediente académico y me devuelven al colegio. Estoy en el patio y, como siempre, Laura pasa de mí.

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