La escucha subir
por la escalera,
es ella, piensa,
está seguro,
sólo ella es capaz
de sacarle esa música
al cemento,
ya está aquí,
le abre la puerta,
la ayuda con las bolsas:
pan, jamón,
cerveza, café, queso…,
comen
y se ríen un rato
del mundo.
¿Por qué?
No lo saben
ni les importa.
Es sábado,
veintiocho de mayo,
un día gris, oscuro,
sin historia,
puede que para algunos
haya sido
un día de perros,
pero ellos están
enamorados.
¿Acaso hace falta más?

No hay comentarios:
Publicar un comentario