Vilmos Aba-Nóvak, reconocido como el máximo representante del arte moderno en Hungría, sobre todo en la pintura mural y monumental, es uno de los pintores de mayor virtuosismo y originalidad del siglo XX en Europa. Es el autor de los famosos frescos de dos iglesias en Szeged y Budapest. Estudió en la Escuela de Arte de Budapest, continuando sus estudios en la Facultad de Bellas Artes. Participó con el ejército austro-húngaro en el frente de la Primera Guerra Mundial, que coincidió con su servicio militar. En sus primeras obras se interesó, sobre todo, por pinturas en las que repite la temática de mercados y circos de pueblo, utilizando vivos colores.
En este retrato de Laura se mezcla la fuerza del expresionismo con el Novecento italiano, una constante en su carrera. Una figura de mujer bebe en un bar, rodeada de publicidad y diversas naturalezas muertas. Es puro art-decó tan moderno como glamuroso.
Destacan todo tipo de colores primarios entre el fondo gris, demostrando el exquisito dominio de la composición del artista, y sobre todo enamoran los ojos de Laura, que absorbe ensimismada de su pajita mirando al infinito.

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