Quien ama sabe
que para que la presencia
del ser querido permanezca
es necesario acrecentar
la vida nueva
en lo que nos rodea,
que aflore un amanecer
vibrante y armonioso,
empeñado en persistir
como un contrapunto
del silencio.
Se enmienda el vivir
con más vivir
y al fondo del pozo
del sufrimiento están siempre
la luna de lo incierto
y el agua que nos impulsa
hacia el brocal donde la luz
vive libre y estalla
en el corazón de los amantes.

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