La luz regresa y yo permanezco en el desconcierto. La película aún la tengo clara, la criatura atravesada por el rayo vivificante, sus ojos abriéndose…
Meter los dedos en el enchufe parece que no es lo mismo, aparte del latigazo que me ha sacudido. Y el muñeco mantiene la mirada apagada de siempre, no respira, ni hace nada.
Mamá, ha llegado zapatilla en mano. Ella sí que me va a devolver «a la vida».

No hay comentarios:
Publicar un comentario