sábado, 8 de agosto de 2026

PINTURA: SOROLLA


Sorolla pintó magistralmente la pureza de la luz mediterránea, que descubrió observando el mar, sus reflejos y las ondas. Representa sin lugar a dudas el triunfo del mediterráneo pictórico, hecho de blancos y azules luminosos. Otra de sus características es la instantaneidad y la impresibilidad de sus temas.

“Barcos Varados” (1915) es una maravillosa representación del talento del maestro valenciano para capturar la luz y el color del paisaje marino, características que lo han consagrado como uno de los precursores del impresionismo en España. En esta obra, Sorolla nos presenta una escena costera donde los barcos, normalmente en movimiento, se encuentran inmóviles en la arena, lo que invita a la contemplación y la introspección. 

La composición de “Barcos Varados” es notable por su simplicidad y efectividad. La disposición de los elementos guía suavemente la mirada del espectador a través del lienzo. Los barcos, adornados con colores vibrantes de azules y blancos, forman una diagonal que se extiende por la superficie de la obra, proporcionando una base sólida sobre la cual descansan las suaves ondulaciones de la arena y el mar. La textura del barco, con sus desgastes y sombras, se contrasta hábilmente con la luz del sol que ilumina la escena. Sorolla logra que la luz parezca casi palpable, un rasgo distintivo de su estilo, que permite a los espectadores sentir la calidez del día. 

La ausencia de figuras humanas resalta el enfoque del pintor en la naturaleza y los elementos del paisaje. Sin embargo, la silenciosa presencia de los barcos sugiere la actividad de la vida marítima, la historia de quienes han navegado y trabajado en estas embarcaciones. Esta elección estilística invita al espectador a imaginar las historias no contadas detrás de los barcos, sumergiéndonos en una meditación sobre el tiempo, el trabajo y la relación del ser humano con el mar. He de reconocer que es una de mis pinturas favoritas.

viernes, 7 de agosto de 2026

POESÍA: EVOLUCIÓN


Años atrás

no tenía problema

para hacerlo en el coche,

incómoda cuna 

que se mecía 

al ritmo de los amantes,

las palancas del cambio 

y del freno de mano 

clavándose en el trasero,

el viento de la noche

silbando suavemente

y después el relax,

pensando quién estaría 

fumando ahí arriba,

iluminando el cielo

con miles 

de pequeñas brasas,

hasta el alba y entonces

a casa sin miedo al sueño.

Sí, había una casa,

un sueño profundo 

y una seguridad de despertar.

Hoy en cambio,

con un coche 

que no se balancearía,

pero también

con un cuerpo 

que no tolera incomodidades

y un sueño ligero

como el vuelo de una abeja,

parapetado tras las paredes

de mi dormitorio

en ese momento solitario

en que te disuelves 

sin darte cuenta,

un pensamiento

rasga el silencio 

palpitante del amanecer:

las estrellas están 

sangrando en el corazón.

jueves, 6 de agosto de 2026

OPINIÓN: SERVICIO CIVIL


El servicio militar obligatorio en España se extinguió por la presión de los jóvenes, cuyas objeciones al sistema eran lógicas y razonables. Se había extendido la figura del recluta como criado de los mandos superiores, pero también resultaban intolerables los excesos y el capricho cruel de los mandos intermedios, generando para los forzados al servicio un año de suspensión de todo derecho, lo que acarreó numerosos abusos y suicidios, yo mismo fui testigo de dos intentos. Ahora el negocio de las armas pretende volver a reclutar entre los jóvenes la carne de cañón, pero mejor que plantear la reimplantación militarista, sería más interesante tratar de encontrar una buena razón por la que los chicos y las chicas españolas fueran convocados a una convivencia de meses, formativa y enriquecedora. Y la respuesta puede estar en lo que sucede en este verano atroz de incendios. Y el otoño que le seguirá, de nuevo otro año más, con lluvias monzónicas e inundaciones en regiones del Levante. Por desgracia, la catástrofe climática nos lleva a convertir en rutina anual estos desastres naturales.

En vista de que las alarmas, las pandemias, los ataques cibernéticos, la caída del sistema y las catástrofes naturales van a ser una cotidiana sorpresa, no estaría de más que formáramos a la población más joven para afrontar estas circunstancias desde un voluntariado sólido y con conocimiento. Muchos políticos y ciudadanos desprecian a los servicios públicos hasta que los necesitan imperativamente. Una red de reservistas que pudieran incorporarse a las emergencias con una formación cabal y eficaz podría ser de interés. Un curso formativo, seguramente ampliado a algunas actividades de regeneración de playas y montes, podría concitar un acuerdo para renovar el compromiso de un servicio social colectivo. Ese periodo de formación, que estaría capitaneado por las asociaciones de protección civil y servicios de emergencia médica, serviría a los ciudadanos en su desempeño particular en circunstancias que requieren algo de conocimiento. Como se vio en la dana de Valencia, cuyo principal responsable político sigue en un oscuro pupitre del Parlament después de su nulidad durante la jornada trágica, los voluntarios pueden ser fundamentales en la reconstrucción y en algunas gestiones de la emergencia.

Lo peor es no saber cómo ayudar, cómo protegerse, cómo actuar en situaciones que cada vez van a ser más repetidas, dada la escasa atracción que sentimos por la prevención. La temperatura hace imposible pensar en una estación veraniega plácida. Los incendios comenzaron este año en junio y los ahogamientos en ese primer mes ya fueron de un número considerable, lo que delata una falta de cabeza colectiva para encarar cualquiera de estos desafíos. Si algo demostró también el apagón total de las compañías eléctricas y telefónicas del año pasado es que ni tan siquiera los empleados responsables de muchas empresas comprenden lo que significa una emergencia ni saben cómo actuar con destreza y determinación cuando hay que gestionar sin un mandato claro. Por todo ello, una convivencia general, que sirviera de escuela de comportamiento en emergencias y de asistencia para la conservación de la naturaleza, podría ser esa otra mili de la que tanto se habla. Una vez que superemos a esta generación de líderes avejentados y violentos que rigen el mundo belicista de hoy, la necesidad del mañana señala hacia lo civil.

miércoles, 5 de agosto de 2026

POESÍA: DOS OPCIONES


La primavera ha fallecido

de forma abrupta

y las sucesivas olas de calor

nos azotan sin piedad,

mientras las llamas destruyen

todo a su paso.

Estamos incinerando

no solo nuestro presente,

sino también el futuro.

Habremos de elegir

entre un cambio de sistema

o el cambio climático,

Tenemos dos opciones:

Cambiamos nosotros

o nos cambiará el planeta.


martes, 4 de agosto de 2026

POESÍA: SE PUEDE


Se puede.

Ten autoconfianza 

ten narrativa,

toma el tranvía 

de tu sueño 

y encastra en el raíl 

un empeño positivo.

Ten obeliscos, sol

la fuerza laboral 

de veinticinco cuadrigas.

Acumula certeza, 

hierro, lucecitas,

aleaciones imbatibles 

de sangre y teorema.

Pero eso sí:

no permitas

que te dominen

el odio, 

la desinformación

y la rabia que intentan

inocular otros.

Ten un volcán, 

gobernabilidad, 

no tengas prisa,

atesora un motivo 

encuadernado

y hazle honor

a los que antes

de nosotros lucharon.

Capacita 

empújate 

asevera.

Teje un león izquierdo 

al fondo de tu garganta,

ejerce el poder

de tus convicciones.

Mira ese motor 

caducifolio 

como un vientre

que puede engendrar

un mundo nuevo.

lunes, 3 de agosto de 2026

POESÍA: PARA NATALIA


Que nadie se atreva a decirte

que no hay lugar para ti. 

Que los caracoles 

no están bien vistos porque 

nunca ganan las carreras. 

Así que lee sin prisa, 

separando si es preciso 

las sílabas de las letras. 

Cuenta con los dedos, 

si de memoria te haces un lío. 

No te preocupes

si cuando vayas

a clases de informática 

no entiendes las instrucciones 

o haciendo gimnasia 

se te enredan los pies. 

Disfruta si te gusta 

inventar historias y perderte 

más allá de las nubes, 

por encima de la estratosfera, 

en el Reino de Babia, 

la tierra de los vagos, 

los meditabundos, los distraídos. 

Ese paraíso donde 

la entrada es libre, 

pero llegan muy pocos. 

A tu abuelo le encantaría 

que fueras una planta exótica 

que crece despacio y puede 

llegar a ser muy hermosa 

y dar flores únicas. 

Pero eso también es secundario,

solo necesitas tiempo 

para jugar y llenar 

de trastos inútiles 

la maravillosa casa vacía 

que llevarás a cuestas

mientras dure tu infancia.

Eso es lo único que importa

hoy que cumples cinco años.

domingo, 2 de agosto de 2026

POESÍA: LÁMPARA ENCENDIDA


A veces me quedo 

preguntándome

el porqué

de algunas cosas

y me alcanzan las noches

sin respuesta

y me cuesta dormir.

Será

que tengo tiempo 

de sobra para darme

horas y horas 

de desvelo roto,

como si no hubiera

nada más valioso

que preguntarme a solas

cualquier cosa.

Pero es preciso,

pienso

de vez en cuando,

preguntarse

y no tener respuestas

ser pequeño

y humilde

ser

quien anda a oscuras

con los ojos abiertos

como una lámpara 

encendida para nadie.

PINTURA: ENRIQUE MARTÍNEZ-CUBELLS


Enrique Martínez-Cubells practicó un realismo social, en el que destacan las pinturas con temas del trabajo, de pincelada sintética, dentro de corrientes naturalistas y con interés en los efectos lumínicos. Fue partícipe del ideal regeneracionista de captar desde la pintura la esencia nacional propia de la época, en la que se implicó a través de sus pinturas. Su obra no fue valorada suficientemente en su tiempo debido a que coexistió con Sorolla. 

Trabajo, descanso, familia (1903) supuso una renovación del tratamiento del trabajo en el campo, tema que habían abordado otros autores bajo una óptica naturalista. El formato de tríptico era frecuente justamente entre los artistas que querían superar aquel estilo y ofrecer una visión más amplia, a veces impregnada de un cierto simbolismo. Permite mostrar tres escenas, a las que la continuidad de la línea de horizonte da unidad. La yuxtaposición de sustantivos en el título, cada uno representado por un panel, refleja un sentido esencial de la vida agrícola más allá del carácter instantáneo y circunstancial propio del naturalismo anterior. De modo acorde, no es la acción propia del Trabajo la que protagoniza la composición, sino el sereno equilibrio del Descanso. El pintor resaltó esa intemporalidad con la elección de un marco arquitectónico clásico, con basa, pilastras y friso de palmetas jónicos y una cornisa que recoge el conjunto.

La composición de la obra se divide en tres partes claramente diferenciadas que aluden al título de la obra, Trabajo, descanso, familia. En la primera por la izquierda, los trabajadores aparecen cultivando la tierra, en la segunda, se muestra un momento de descanso en las tareas del campo y en la tercera, una mujer con un niño en la mano, y otro en los brazos, se acerca a los campesinos.

La ejecución abocetada de figuras y fondo y la planitud del paisaje indican el deseo de novedad de Martínez Cubells en este periodo de su carrera, marcado por viajes a Bélgica y Holanda y por su estancia en Múnich, ciudad en la que firmó los cuadros más importantes de su trayectoria. 


El dominio en la representación de los caballos lo había probado en Invierno en Múnich (1901) Al igual que en este último lienzo, su deseo de exactitud llega a mostrar en el tríptico estudiado hasta el vaho de la respiración de los animales en el frío ambiente rural. El artista madrileño supo captar el relajante efecto que la nieve podía producir sobre la escena. Martínez Cubells pinta la atmósfera, el efecto que la plomiza tonalidad de la nieve podía añadir al duro papel del limpiador.