Estos versos tienen
que ser un poema
estructurado de tal manera
que quien lo lea
no se quede al final
con la sensación
de haber perdido el tiempo.
Antes de empezar
con la escritura,
el preludio es en encontrar
un tema interesante
y no demasiado repetitivo
porque a estas alturas,
tanto los demás como yo mismo,
hemos hablado de casi todo.
Parto de la base
de que la originalidad
no está en lo que trate
sino en la manera de enfocarlo.
Puedo hablar, por ejemplo,
sobre la ratio
profesor/alumno
de la pública,
las listas de espera
en la sanidad o el amor,
las filas de personas
esperando
una bolsa de comida
o la calidez de un abrazo,
las guerras entre países
o en el trato de dos personas,
los niños que ya no son
hijos de nadie
o los padres que han perdido
o no pueden tener hijos.
Hay que ser cuidadoso,
en temas tan delicados,
si al empezar a escribir
cierro demasiado los puños
se acaba rompiendo el lápiz,
los ojos dejan de brillar
con la belleza de la poesía,
y se entrecierran,
si aprieto los dientes
el texto se convertirá
en otro manifiesto,
a veces la realidad
por mucho que uno lo intente
es tan enorme e intensa
que excede
el marco de un poema.

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