miércoles, 23 de septiembre de 2026

REFLEXIÓN: EL OTOÑO


Como era de esperar, salvo para los negacionistas, este también ha sido un verano de una crueldad extrema con olas encadenadas de calor asfixiante. Las playas abarrotadas de carne humana puesta a asar y las sucesivas oleadas de las masas turísticas que han invadido los espacios como en una huida ciega hacia ninguna parte han producido una sensación apocalíptica. Esperemos que el otoño venga al rescate, aunque dicen que también será más caluroso de lo normal. La verdad es que hay muchos síntomas de que la normalidad ha desaparecido de nuestras vidas. Pero en cuestiones climáticas, espero que pronto comiencen a alargarse las sombras, que el mosto de la vendimia brote en los lagares y el humus fermentado ablande nuestros pasos por el bosque envuelto en brumas. Si eso ocurre, el otoño llegará para salvarnos con los delicados matices de su luz de moscatel; los amarillos, rojos, morados, violetas que llenarán el paisaje serán los mismos que se posaron en la paleta de Klimt, de Van Gogh, de Monet, de Renoir cuyos colores se instalarán como uno de sus cuadros en la ventana. Y sin darnos cuenta se adelantará la llegada de la noche noche y escucharemos la lluvia fina, persistente en los cristales, que dará paso a unas mañanas doradas por un sol muchísimo más amable.

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