En un verso cabe todo:
la vida enmudecida
el silencio del lenguaje
la estrechez del aire
la presión de las hora
los rubores onírico
la angostura de los días
los partos en las noches
una mirada callada
una palabra ausente
unos labios sellados
y una boca sedienta
pidiendo a gritos
consuelo en medio
de este desierto
de sentimientos
pedregoso
al que nadie riega.
En un verso cabe todo,
incluso los reversos:
los olvidados de la historia
del presente
del futur
un pecho abierto
un aliento dolorido
unos sueños mutilado
un horizonte confuso.
Cabe como caben
un millón de gotas
vertidas en un mar
que no poseo
pero que existe
como cabe el amor,
que existe
aunque haya quien sufra
sus consecuencias.

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