jueves, 24 de septiembre de 2026

POESÍA: UN TIPO COMÚN


No se lo digan a nadie.
Es un tipo común,
caído sin retorno 
en el comienzo de la vejez
y se rapa para completar
la reluciente calvicie,
que acude a recoger 
su analítica semestral
con la excitación de saber
qué nueva cifra en rojo
simbolizará el discreto
pero implacable 
desplome de su cuerpo,
(un caserón viejo 
siempre deja intuir la grieta
pero nunca el hueco preciso 
donde incuba su morir),
y celebra como el triunfo 
de la vida que sin duda es
el (momentáneo) fluir 
a la baja de sus marcadores 
más peligrosos.

Disfruta con las manos 
atadas de la rutina,
de su cacofonía 
de sonidos repetidos
que agudiza la sensación 
de la velocidad del tiempo,
sufre pesadillas 
de argumento distópico
por culpa de gobernantes 
mesiánicos, fariseos,
de psicología plana 
como villanos de la Marvel
y su cohorte de adolescentes 
que no leen
y consideran cool o subversivo 
el neofascismo.

Es una especie de Franz Kafka 
(pero mucho menos inteligente),
tuvo problemas con el amor 
que levantó sus cirros y estratos,
sufre por la caída 
del censo de abejas y gorriones
por el calentamiento global,
por la I.A. y sus maniquís 
y flores de plástico
desagradables como 
un cenicero lleno de colillas,
sin sospecharse,
sin adivinar lo suficiente
el rastro del humo
en la hemorragia de los días,
riéndose con sarcasmo
si acaso alguien le dice
que España está en peligro 
porque piensa que de los únicos
que hay que salvarla
es de los que se presentan
como sus genuinos salvadores.

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