Creo que los besos
se dan en la boca
porque es de donde brotan
las palabras.
Si yo besara a una mujer
la punta de los dedos
estaría buscando una caricia.
Si le besara la suela del zapato
estaría buscando un camino.
Si le besara en los párpados
al estar dormida
estaría pidiendo permiso
para entrar en sus sueños,
pero no estoy besando a nadie
así que no puedo
escuchar mis palabras
brotar de otra garganta.
(Otra vez…)
Si le besara la planta de los pies
buscaría un paso en falso.
Si le besara la parte
interna del codo
buscaría sus cubículos.
Si le besara la sombra,
no sabría lo que busco
pero estaría tan cerca…
Si la buscara esta noche
besaría a cada extraña
hasta encontrarla.
(Pero tampoco... Otra vez…)
Si la besara,
sería escurridizo por un lienzo
carne que se desborda
y que se expande
por las vigas de mi casa.
Treparía por un muro fronterizo
entre la piel de la carne
que se inyecta
en una estructura impersonal
llamada nombre.
Estaría consumido antes
siquiera de abrir los labios,
no puedo hacer nada,
ni remotamente parecido.
(Es demasiado porque…)
Si la besara,
invocaría un cataclismo
solo con desearlo,
y por eso,
por eso,
me guardo quieto,
atento,
al tanto,
alerta,
por si acaso…
por si acaso hubiese atisbo
de encontrar el punto medio
entre los muros donde
dos personas no se dañan
donde solo darse cuenta
de hasta dónde llega el beso,
para que jamás llegue la rabia.

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