jueves, 30 de julio de 2026

POESÍA: REFLEXIONES


El tiempo, que al principio

solo es una ilusión,

se hace al final la roca 

contra la que chocamos.

Es él quien certifica 

las heridas.

Creamos a Zenón: 

«La vida es una sucesión 

concatenada

de estados en reposo», 

el terco sumatorio

de imágenes estáticas 

en un cinematógrafo

al que alguien 

requisó la manivela.

¿El resultado?

una suma finita 

de puntos detenidos

que flotan sobre un río 

congelado.

¿Y cómo no entenderlo?

Vivimos en los nudos 

de las perplejidades

porque existir no es más 

que una aporía.

La tarea consiste 

en desenmascarar 

esas contradicciones

y aceptar, cada día, 

que en tu curvo trayecto

vas a encontrar 

mil metas antagónicas,

que despertar perplejo 

ante lo conocido

es admitir lo opuesto 

como parte esencial 

de lo que somos

y también, muchas veces, 

desechar lo que une.

¿Existe en ese territorio 

del silencio un espacio 

donde la vida cede

su sitio a la perplejidad?

¿Dónde van a anidar 

las pequeñas preguntas

que nos hacemos todos, 

incapaces de asumir 

la inexistencia?

La verdad se atrinchera 

en el conflicto,

pero la muerte 

vive en lo seguro

y encuentra un yacimiento 

de verdades eternas.

Las preguntas no existen

para la vanagloria 

de las contestaciones.

Solo las cosas inútiles 

tienen respuestas sencillas.

Toda pregunta ahonda 

en una zanja,

pero al final del día

sobre cada respuesta

vuelve a caer 

la tierra de la noche.

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