viernes, 19 de junio de 2026
HISTORIAS MÍNIMAS: EL ÀRBOL
El árbol era enorme, daba una importante sombra en verano, pero su considerable envergadura lo había dotado de unas raíces poderosas que estaban levantando el suelo del jardín. Los niños tropezaban con aquel desnivel del terreno y en términos generales ese abultamiento cuajado de venas rompía la estética de un campo decente. Decidieron talarlo, sin recordar que sus ramas habían servido para que anidaran cientos de pájaros, como refugio del gato o para sujetar el columpio que divertía a los niños. El ruido estridente de la sierra le encogió el corazón y antes de que sus dientes tocaran el tronco, el árbol se dejó caer solo. Ahora los pájaros vagan buscando un nuevo hogar, los niños se aburren y el gato se sube a una farola, pero el suelo sigue abultado y no deja de romper la estética del jardín. Nadie pudo hacer nada con las raíces.
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