domingo, 31 de mayo de 2026

POESÍA: RÉQUIEM


No me preguntes 

por qué ha sucedido,

yo tan solo miraba 

el árbol sin mirar.

Era un naranjo silvestre 

que en pocos días

se había cuajado de flores,

tan delicadas,

que se despeñaban al aire

con cualquiera

de mis más leves pestañeos.


Sin embargo los mirlos 

iban y venían

en travieso alboroto 

por sus ramas, 

sin destrabar siquiera, 

alguno de aquellos 

pequeños pétalos

suspendidos 

en tan frágil hermosura.


La lluvia de la tarde 

tampoco pudo arrumbar

una sola flor

a las ramblas que reptaron, 

poco después,

la gravedad sur del jardín.

No me consuela saber 

que la naturaleza

y los hombres

hace siglos que no hablan 

el mismo lenguaje.


Lo único que me perturba 

es llegar a creer que mis ojos

ya solo tienen mirada 

para el sacrificio de las flores.

Lo único que me inquieta 

es regresar de esta guerra

a un réquiem vacío 

de ángeles en los jardines.

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