Era la luz
y era la mañana
de la calma
que se sobrepone
a la tormenta.
Una música azul
latía en el aire.
El sol se derramaba
sobre el mundo
para que yo también
en mi piel lo sintiera.
Durante unos segundos
cerré los ojos
y pareció que la paz
dejaba de ser
una utopía imposible...
Y al abrirlos supe
que nunca dejaría
de luchar por ella.

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