lunes, 5 de enero de 2026

OPINIÓN: TRUMP EL MATÓN


Da grima escuchar la forma en que se expresa Donal Trump. Hasta yo, que tengo un inglés básico, siento lástima de ese idioma al ver como lo destroza cada vez que habla. ¿Cómo ha podido llegar hasta el cargo que ostenta un tipo incapaz de alinear de manera coherente una frase? La posible respuesta produce una gran frustración: Debe ser que en su país hay 70 u 80 millones de personas que esa cuestión no les importa, que piensan que hablar así es hacerlo en serio, que así lo hacen los auténticos hombres alfa y por ello se entregaron a sus brazos. ¿Cómo puede pensar tanta gente que ser un bestia ególatra es ser decente? ¿Cómo hemos desprestigiado de tal manera la inteligencia? Es duro pensarlo, pero peor aún es la evidencia de que un tipejo primitivo, semianalfabeto, vengativo, violento y despectivo tiene en sus manos el mayor ejército que el mundo ha conocido. 

Y que está dispuesto a usarlo para cargarse las leyes, los acuerdos y las normas que su país ha firmado porque no ve ninguna razón para no hacerlo. Así que nos sobreviene otra pregunta: cómo ha sido que el mundo le dio a ese lisiado mental la capacidad de destruirnos? ¿Es eso lo que somos, no damos para más? ¿Una gran banda de idiotas buscando la forma más idiota de acabar con todo, de dejarle de una puñetera vez nuestro sitio a las cucarachas? 

Por lo tanto, el matón actuó una vez más. Mandó tropecientos aviones de guerra y helicópteros de guerra y muñecos de guerra para secuestrar a un presidente (aunque fuera ilegítimo) de un país extranjero, junto con su señora. Y ahí están, secuestrados en Estados Unidos. El resto de jefecitos del planeta lo miran tratando de que no se les note su terror: tienen más miedo que vergüenza. Y él sigue con su parloteo sin sentido, explicando que está detenido por "narcoterrorista", porque ha matado con sus drogas a muchos miles de norteamericanos. 

La explicación es digna de su nivel mental: sus compatriotas drogadictos no lo son porque tengan problemas, ni porque vivan en un país que los causa, sino porque unos extranjeros malvados los drogan y él debe perseguirlos para salvar a los suyos. ¿De verdad aceptamos una estupidez semejante? ¿De verdad hemos conseguido que semejante estúpido sea el mandatario más poderoso del mundo? 

El problema es lo que le dice su espejo cuando se refleja en él. Que es el más grande y el más fuerte y que cualquiera que lo joda lo pagará porque es el único que decide cómo debe ser el mundo. Ayer lo hizo y nadie dijo nada. Si seguimos callados va a ser cierto, cada vez más. No sé si contestarle en las calles, los medios, las redes, las cancillerías, servirá para algo. Pero no hacerlo es una forma de suicidio porque, ahora sí, ya es una cuestión de vida o muerte. 

No hay comentarios: