En cada tallo de la lluvia
han florecido pájaros.
Yo estoy despierto,
en la madrugada,
cortando flores de luna fría.
La noche es como
una gran ave,
anidada en todas las ramas
y hay una hoja
de luz verde
pidiendo al viento
una limosna.
Cuando venga
otra vez el día
no me llamen
de nuevo al bosque,
porque ayer,
en un breve descuido,
he extraviado a los dioses
y no los encuentro.
Ahora voy
con las manos tendidas
pero sé que ya
es todo inútil,
que caminaría eternamente
buscando a un Dios
sin encontrarlo.
Cuando me eche
sobre la tierra a dormir
largamente luego,
los que pasen dejan
que duerma largamente
sin despertarme,
no es por soñar
porque me gusta
hacerlo despierto,
es para descansar un rato
de este mundo
que constantemente
me suma en el desconcierto.

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