¿Ser como una piedra, dices?
Como si todas las piedras
fuesen iguales:
En eso te equivocas.
Si pudiese elegir,
no querría ser la piedra
tan grande y colosal
que las personas viajan
para ver en su esplendor
ni siquiera la piedra llamativa
por lisa o colorida
por rara o parecerse
a algo más
que un niño recoge
en una playa
en el borde inexacto
entre arena y agua...
Optaría por ser la piedra
perdida entre la hierba
piedra que nadie ve
que no tiene casi ni color,
me gustaría estar
ahí medio enterrado
viendo pasar los caracoles
en su raro apareamiento
las hormigas
su rara persistencia
que no ceja
los hongos creciendo
alrededor en otoño
los bichos de luz
que se ocultan entre
la humedad del rocío
piedra y pasto en el verano
u oyendo el rumor el griterío
de ranas y cigarras y grillos
cada vez más profunda
en el seno de la tierra
esa piedra quiero ser
ésa que es
también un ser viviente.

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