De dónde vienen
los poetas,
esos que no supieron
jamás el nombre
de las cosas.
De dónde vienen
sino del nicho
de la podredumbre
y derrota del mal,
del desmoronamiento
de lo obvio.
Vienen corriendo
y rodando
de lo más alto
de los abismos
y de las fosas
que se abrieron.
Vienen de las lágrimas
que azules
se tornaron olas infinitas
en la dura historia
de los hombres.
Vienen de la paz
y de la guerra,
de saberse atados
a un sino que solo
les permitía cantar.
Vienen malhumorados
y rudos
como rosas rojas
y aromáticas
que afilaron sus espinas
más nuevas.
Vienen del hambre
y la sed de vida.
Vienen de la urgencia
por el salto
y el desespero
por la miel del día.
Vienen de allá lejos,
muy lejos.
Tanto que no alcanzo
a saber
de dónde vienen
los poetas.

3 comentarios:
Los poetas vienen de la parte intangible de las cosas, del bien y del mal, de las penas y alegrías, del abismo y de la cima. Vienen de lo innombrable, de la urgencia y del desespero. Viven en el más allá y el más acá del universo. Son y no son. Están y no están. Vienen del paraíso perdido y ahora viven en la utopía de un poema.
Tu eres poeta, eres verso y metáfora viviente.
De donde vienes tu, amigo?
Ocurrió hace mucho tiempo... Pero es cierto que vengo del dolor. Y de la lectura, algo fundamental para el que se atreve a escribir.
Tienes mucha razón. Para escribir artículos interesantes y bien articulados, como los tuyos, es necesario leer siempre.
Un gusto leerte...vengo cada que puedo.
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