lunes, 6 de junio de 2022

POESÍA: Y NO HICIMOS NADA


Nos vendieron poco a poco.

Nos dejamos comprar

mucho a mucho.

Primero el viejo pantalón

con olor a tortilla y café

lo convirtieron en ropa albina,

más tarde la costumbre

de habitar en las tertulias

y los amigos se transformó

en citas a ciegas

y en largos tragos

de tequila y cuchillos.

El trabajo voluntario

de la asociación

pasó a ser el de asesor

del concejal de juventud,

o de cultura,

o de bienestar social,

o de parques, dinosaurios

y jardines:

Puro metacrilato sin fronteras…

Los sueños de mayo

se esnifaron

junto a la comida blanca

y las contraseñas clandestinas 

pasaron a ser portadas

de prensa obediente.

Cambiaron

el viejo álbum familiar

por escaparates de neón.

Se nos comieron la mejor luz,

la de la rebeldía,

y acabamos vomitando espejos

en la barra de un bar

sin nombre y sin recuerdos.

Con la piel rizada y sin prejuicios 

anidaron en las espesas

caderas del poder.

Hasta que un invierno

desbocado,

nos despertó la voz

de nuestros antepasados

y descubrimos

cómo el poder de la nada

lo devora todo,

lo cambia todo.

Los sueños por marketing,

la honestidad por negociación,

la igualdad por cuotas,

Gramsci por Paulo Coelho.

Y así, sin darnos cuenta,

el paisaje cálido y generoso

de los sueños llegó

al matadero de las utopías,

ese lugar que un día

quedó inaugurado 

entre copas y rosas huecas.

Todo lo que queríamos

ser y hacer nos fue arrebatado

se lo guardaron en los bolsillos,

se lo tragó

una democracia imperfecta,

llena de estadísticas y sin luz.

Una democracia

llena de pájaros de hojalata.

Nos vendieron lentamente

y no fuimos capaces

de hacer nada, yo el primero. 

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