martes, 10 de mayo de 2022

POESÍA: SIN HAMBRE


No me preguntes por qué

no tengo hambre.


Pregúntale al cerezo,

al granjero

que cuida las gallinas,

a las migas que caen

desde el mantel al suelo

y se arrepienten

en el último segundo.


Pregúntales a las cajeras

del supermercado,

al repartidor de pizzas,

al temporero que viaja

cada año a recoger

tomates a Almería.


A mi no me preguntes.

Si el hambre se me escurre

entre las comisuras

de los labios,

no es por falta de ganas

de comerme tres veces

el centro de la tierra.


Es que desde hace tiempo,

todo me sabe

a miel de alcantarilla

y al agua que remueven

en los charcos

las ruedas de los coches.


A mi no me preguntes.

Mi lengua sigue viva. 

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