jueves, 24 de junio de 2021

POESÍA: TENER UN GATO


Piénsalo bien antes 
de conseguir un gato. 
En esos ojos se entra una vez 
para luego no volver a salir. 
Que sepas que de ese amor 
puro, infinito y callejero
nunca más podrás liberarte. 
Los gatos aman por voluntad 
no por necesidad, no por instinto, 
los gatos aman para ser libres... 

Piénsalo bien antes 
de tener un gato 
porque no se toma ni se adopta, 
un gato se guarda. 
Y recordarte que tendrás 
que aceptar su caos 
su elegante arrogancia 
sus momentos de dulzura desmedida, respetar sus momentos 
de soledad y ausencia. 
Piensa en una primera cita 
que cada instante se repite, 
rodéalo siempre de atención 
como un amante corteja a su amor 
con dulces palabras e infinitas caricias. 
Que sepas que cada instante él sabe dónde estás como te sientes 
y lo que necesitas para ser feliz. 

Piénsalo bien antes 
de conseguir un gato 
porque nadie más que él sabe 
de lo que está hecho el amor. 
Hablo del respeto debido 
a sus espacios y sus propios humores. Hablo de su necesidad de esconderse 
a veces de todo y de todos. 
Hablo de saber reconocer 
cuándo es inútil insistir, 
porque al acercarte a veces 
prefiere irse, pero también 
de cuando insistir es la única 
forma de volver a estar cerca. 
Hablo del arte de saber 
observarse desde lejos donde 
cada cosa adquiere su forma. 
Hablo de saber reconocer 
la maravilla de quererse los dos 
en esos momentos de rara belleza 
que quedan grabados para siempre.
Hablo de cuando de repente, 
de la nada más absoluta 
se enciende la locura 
y se empieza a correr como locos 
a jugar como niños graciosos y ridículos,
como darse cuenta 
que la felicidad debe abrazarse 
rayada, protegida. 
Porque puede durar solo un instante...

Pero sobre todo 
piénsalo bien antes 
de conseguir un gato 
porque llegará el día 
en que tengas que decir adiós 
y sabrá sorprenderte de nuevo 
como lo ha hecho toda su vida. 
Mientras ya no puede 
aguantarse de pie, 
mientras está acostado 
hace días allí en el lugar de la casa 
donde ha elegido morir. 
Mientras no quiere a nadie cerca, excepto a ti, y con las últimas fuerzas
todavía te susurra su amor. 
Los ronroneos le saldrán 
raros y apagados, desafinados. 
Pero los recordarás como el canto 
más dulce que se te haya 
otorgado escuchar jamás. 
No olvidarás ese dolor, no se puede. 
Una parte de ti se apagará con él. 
Una parte de ti se perderá, 
para siempre al apagarse 
los ojos de tu gato.

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