Piénsalo bien antes
de conseguir un gato.
En esos ojos se entra una vez
para luego no volver a salir.
Que sepas que de ese amor
puro, infinito y callejero
nunca más podrás liberarte.
Los gatos aman por voluntad
no por necesidad, no por instinto,
los gatos aman para ser libres...
Piénsalo bien antes
de tener un gato
porque no se toma ni se adopta,
un gato se guarda.
Y recordarte que tendrás
que aceptar su caos
su elegante arrogancia
sus momentos de dulzura desmedida,
respetar sus momentos
de soledad y ausencia.
Piensa en una primera cita
que cada instante se repite,
rodéalo siempre de atención
como un amante corteja
a su amor
con dulces palabras
e infinitas caricias.
Que sepas que cada instante
él sabe dónde estás
como te sientes
y lo que necesitas para ser feliz.
Piénsalo bien antes
de conseguir un gato
porque nadie más que él
sabe
de lo que está
hecho el amor.
Hablo del respeto debido
a sus espacios
y sus propios humores.
Hablo de su necesidad
de esconderse
a veces
de todo y de todos.
Hablo de saber reconocer
cuándo es inútil insistir,
porque al acercarte
a veces
prefiere irse,
pero también
de cuando
insistir es la única
forma
de volver a estar cerca.
Hablo del arte de saber
observarse desde lejos
donde
cada cosa
adquiere su forma.
Hablo de saber
reconocer
la maravilla
de quererse los dos
en esos momentos
de rara belleza
que quedan grabados
para siempre.
Hablo de cuando de repente,
de la nada más absoluta
se enciende la locura
y se empieza a correr
como locos
a jugar como niños
graciosos y ridículos,
como darse cuenta
que la felicidad debe abrazarse
rayada, protegida.
Porque puede durar
solo un instante...
Pero sobre todo
piénsalo bien antes
de conseguir un gato
porque llegará el día
en que tengas que decir adiós
y sabrá sorprenderte de nuevo
como lo ha hecho toda su vida.
Mientras ya no puede
aguantarse de pie,
mientras está acostado
hace días allí
en el lugar de la casa
donde ha elegido morir.
Mientras no quiere a nadie
cerca, excepto a ti,
y con las últimas fuerzas
todavía te susurra su amor.
Los ronroneos le saldrán
raros y apagados, desafinados.
Pero los recordarás
como el canto
más dulce
que se te haya
otorgado escuchar jamás.
No olvidarás ese dolor,
no se puede.
Una parte de ti se apagará con él.
Una parte de ti se perderá,
para siempre
al apagarse
los ojos de tu gato.

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