jueves, 28 de mayo de 2009

REGALOS


Me fastidié
un dedo del pié.
Fue tan sólo un accidente.
Ahora puedo
tener una ligera idea
de lo que han padecido aquellos
a los que quebraron
todos sus huesos,
o les introdujeron astillas
debajo de las uñas.
Acaso todo ese sufrimiento
no haya sido en vano,
y lo siga teniendo presente
cuando pasee por la playa,
bese a unos labios que me besan,
o deguste una sabrosa cena
en agradable compañía,
mientras el deseo
me mira de frente a los ojos:
Nada nos ha sido regalado,
nada, excepto las lágrimas
que han regado
los caminos de la historia.

2 comentarios:

вєιñα dijo...

Como de una anécdota como un accidente, ha desembocado en un bello regalo.

Y he aquí otro regalo para usted.
La estoy escuchando ahora mismo: http://www.youtube.com/watch?v=FcpamvLB2JU

Jony dijo...

Pues sí, nadie te da nada. En fin de cuentas, al final todos van a lo suyo al llegar el día en el que aparece un problema.