miércoles, 15 de octubre de 2008

A MI ABUELO


Es la añoranza
por el respirar de lo perdido,
es cortar el aire
con la espada de una ausencia,
y descifrar el mapa
de los viejos recuerdos
que aún son fuente de luz.
Son lágrimas que resbalan
al ritmo de un corazón arañado
por el ramalazo de dolor
que trae consigo el viento
entre las ramas de los pinos.
Es sentir su espíritu
en los campos de cultivo
y echar de menos los consejos,
incluso cuando no fueran necesarios.
Es ver su alma
en el vuelo de un guirre
y que la pena penetre como un clavo
cuando menos te lo esperas.
Es añorar una caricia
de sus recias manos
de trabajador incansable y sonrisa franca,
es el temor no confesado
a que los tesoros más queridos
resbalen de soslayo hacia el olvido.
Es, en fin, agradecerle
haber aprendido de su ejemplo
el abecedario de las pequeñas cosas
que ennoblecen la vida.
Cuantas astillas
ha dejado en nuestros ojos su ausencia,
que solitarios
se nos vuelven los barrancos,
y que lejos quedan las nubes...
Pero tenemos los recuerdos
para plantarlos en el jardín
y que nos duren para siempre.
Porque si hay personas insustituibles,
esos son nuestros abuelos.

4 comentarios:

Ala Delta dijo...

los barrancos, los pinos, el tagasaste en remojo, la lonja, el estanque con peces, las cabras y el banquito de madera desgastada donde las ordeñaban.los sacos de almendras, el tazón de leche y gofio que nunca volvió a saber ni a oler igual.........Te entiendo

Pacogor dijo...

Has acertado de plano en todo, excepto en que eran vacas en lugar de cabras. Y tienes razón: Después desaparecieron aquellos olores y sabores. Siempre me he preguntado dónde estará ese lugar a donde van a parar las cosas que hemos perdido. ¿Quizás en ese sitio que llaman melancolía?

Jony dijo...

La verdad es que sí, por eso creo que aunque no se quiera la vida es melancolía, porque el futuro no lo tenemos y el presente pasa tan rápido que sólo nos queda el pasado.

Te entiendo perfectamente, yo siempre digo que los tiempos pasados fueron mejores y muchas veces me desespero porque jamas podré vivir lo pasado.

вєιñα dijo...

Me ha emocionado mucho.
Tengo a mi abuelo en el hospital, imagínate mi grado de sensibilidad al leer el título...